El manto del Bichón Habanero es una de sus señas de identidad. Su pelo suele ser largo, sedoso y con movimiento, por lo que conviene acostumbrar al perro desde cachorro al cepillado tranquilo. Lo ideal es convertir este momento en una rutina agradable, sin tirones ni prisas, para que el animal lo viva como una atención más y no como una obligación incómoda.
La frecuencia dependerá del tipo de pelo, de la edad, del estilo de vida y de si se mantiene el manto largo o se opta por un corte más práctico. En cualquier caso, es importante revisar zonas donde suelen formarse nudos: detrás de las orejas, axilas, patas, pecho y zona del collar o arnés. Un buen mantenimiento evita molestias, mantiene la piel sana y facilita que el perro conserve su belleza natural.
El baño debe realizarse con productos adecuados para perros y siempre procurando un buen secado. No se trata de bañar en exceso, sino de encontrar una rutina equilibrada según las necesidades del ejemplar. Los ojos, las orejas y las uñas también forman parte del cuidado general y conviene revisarlos de forma periódica.